domingo, febrero 01, 2015

Expulsar a los científicos

El próximo sábado se reúne  la Comunidad Mácaros en el Oliver en torno a un libro de Karl Popper de más de 800 páginas.
Aunque tarde había leído a Popper.  Hasta hace años en todos los libros que compraba fuera ponía  la localidad y el año. Ya no lo hago. Hay la misma razón que para hacerlo: ninguna. En uno de Popper pone “Madrid junio 2008”. Como voy tanto a Madrid supongo que fue por la  graduación de E., en Políticas de Somosaguas. ¡Quién nos lo iba  a decir!
Ayer empecé a releer los dos que tengo, uno es una autobiografía intelectual y me enteré de que el positivismo se fundamenta en las sensaciones, igual que Berkeley, incluso en el solipsismo, ese tipo de relaciones jamás hubiera osado pensarlas, pero Popper es muy claro.
Hoy después de meses he subido a Lemus, con la excusa Popper. Así he  descubierto que el Ensayo en La literatura canaria se habían vendido todos los ejemplares (varias unidades). Los empleados además de ilustrados son muy divertidos y ocurrentes. He visto el libro de la hija de Esther Tusquets. La pobre se parece a su madre,  salió en Babelia y la busqué en google, pero en la solapa se parece, me dice  Víctor  el de la librería, a Uma  Thurman, ¡cierto! y nos hemos puesto a decir paridas una detrás de otra entre grandes risotadas dedicadas a nuestro ingenio dialéctico. Luego he ido al alto de ensayo, más de lo mismo con David. Quedaba  4 ó 5 tochos  de Popper, a cuál más dantesco: tratados de epistemología, pensamiento científico, física…los abrías con sumo cuidado y te encontrabas con ecuaciones matemáticas… Queda todo lo dantesco digo, me contesta David claro, lo que no quiere nadie.
El sábado que viene no pienso quedarme con un gin tonic hablando sobre Popper hasta la 4 ó 5 de la mañana en los salones nobles de arriba, donde no está el piano. Con mi forma de comportarme casi boicoteo las reuniones: provoco, pontifico, descalifico, ocasionalmente tomo algún tertuliano como enemigo de clase. Creo que puedo dar la sensación de que no tomo en serio lo que más en serio parece que me tomo. Pero tengo la habilidad y educación suficientes para  no llegar a cargarme las reuniones. En fin tengo mi propia panoplia de recursos de showman. Transijo mal con lo formal, serio, solemne, normativo y pautado. No sé llevarlo.
En navidades E calificó a alguien de algo, rematándolo con “además es un diletante”. Me apresuré a indicar: “como yo”. Se volvió sobre mí y muy seriamente apostrofó: “tú no eres ningún diletante”.  Está por ver.

Llego del Oliver e  incluso con barbitúricos duermo 3 horas. Voy a coaligarme con mi hermano, para otro golpe de estado ahora contra los científicos. Son tan normativos y morales, que si no se lo leen entero no van, no como mi hermano que es capaz de decir de Popper para justificarse por no leerlo que es muy superficial.   

viernes, enero 30, 2015

Un taxista de DF

-Te hubieras partido de risa con el taxista. Pedro y yo no paramos de reírnos, le debí haber grabado-  y  recuerda alguna cosa en perfecto mejicano.
Le pregunto: “Méjico es contribuyente o sigue siendo receptor de donaciones, porque por lo que se oye debería ser contribuyente”
-Es como Brasil, las dos cosas. Pero nosotros les damos préstamos, aunque a la vez hagan donaciones a terceros. De latinoamérica a los únicos que donamos es a Haití, Nicaragua -¡qué gran revolución la sandinista!- … Con la caída del precio del petróleo, que representa el 30% de la economía mejicana, van a tener   que hacer unos recortes drásticos.
- El petróleo lo tendrán en el Caribe ¿no?
- Sí, pero también en el Pacífico, por Acapulco creo.
-Yo creía que no había petróleo en el Pacífico americano.

-En California debe haber alguna bolsa

miércoles, enero 28, 2015

Amigos, muy bien

Si ayer fue un día divertido, hoy ha sido venturoso, de forma: que a Termini. Estaba en el Castillo y un funcionario me dice "escritor", como el otro día un ex-sindicalista (de base) que se paró con la moto tras llamarme escritor y despacharse a gusto, no contra mí. Dicen escritor en lugar de articulista.
El de hoy me habla del artículo de ayer. El forma parte de esa pléyade de este país que en lugar de hacer oposiciones internas se liberaban, lo que comportaba mucho mayor asueto, ambulación y escaqueo. Y al mundo pongo  por testigo de la exactitud del aserto.
Le digo ¿te ha gustado mi artículo? (sobre la casta más inadvertida). Me contesta que en algunas cosas está de acuerdo y que  en otras no, pero que le gusta mucho la forma como escribo. Lo mismo me contó Rosita de su hermano el farmacéutico, que apenas me entendía pero le gustaba mucho como escribía.
Tengo dos grandísimas amigas  que cuando valoran lo que escribo -cuando no lo hacen, malo, que es lo que más pasa con diferencia-, una siempre está de acuerdo con el contenido, y la otra siempre con la forma.

domingo, enero 25, 2015

¡Mi libertad de expresión ante la justicia!

Jamás pensé que en una confrontación se me podían ofrecer tantas bazas, como si fueran documentos que comprometerían  a los que los emitieran de manera brutal. Sigue la tónica del borracho: trastabillar haciendo cada vez más eses perdido todo rumbo.
No me lo podía creer, en esta semana de avatares cómicos e imitaciones. Hay gente que se puede hacer famosa en nada, porque tienen el don de la espectacularidad inteligente, Quevedo más que Lope.
Como algo jüngeriano que soy, creo en la aristocracia del espíritu y la cultura, que se va al traste en cuanto aparece la rareza, la anomalía. Esta es otra aristocracia. Luego están los magmas de  paniguados, perillanes,  saltimbanquis, ambiciosillos inseguros y demás ralea. Que tampoco están nada mal.
Mis blogs reposan, según creo, en  los archivos judiciales. Por fin alguien los toma en serio. ¿Cómo que no te leen? Te leen todos, incluso los que no entienden nada. El lector ideal es el que no te entiende nada o muy poco. Eso me pasó a mí con el Materialismo y empirocriticismo de Lenin, el Antidühring de Engels, con Wilchem Reich, Paul Nizan…
Se me quitó el complejo de pocas luces cuando leí que a Savater y a Félix  de Azua les pasaba algo similar, aunque  me imagino que sería con la Lógica de Hegel o el Tractatus de Wittgenstein.
Yo puedo episódicamente estar enfermo, ser  justiciable, tener diez amantes o emborracharme, si no lo primero al menos lo segundo.  Nada: médicos, abogados, top model y alcohol. Siempre queda la esencia, no la contingencia: el ciudadano José María Lizundia, sometido  al estado (nada de naciones) y la Ley. Pero también a las declaraciones internacionales de derechos humanos, y llegado a este punto ya sí me pongo muy en serio. La libertad de pensamiento y expresión es el mayor bien que tengo en esta vida, forma parte de mi identidad, de mi impulsos, inclinaciones,  mi ser profundo, no son abstracciones ni artículos.
He sido muy respetuoso y me he circunscrito a mis derechos, evitando alharacas y confusiones, actuando con extrema discreción, puestas así las cosas esta semana comienzo la promoción de mi libro y mi blog, por donde más cunde. No pensaba que me lo pusieran tan fácil. No cabe mejor publicidad.
Por mi libertad de pensamiento y expresión soy capaz de todo, por su importancia vital para mí, de hacer huelga de hambre, encartelarme, coger megáfonos y pancartas, hacer escraches, todo.
Lo único que me fastidia es que mi tercer título sobre sindicalismo me lo estén escribiendo literalmente. Entonces  pasaremos a detalles, porque voy a seguir escribiendo sobre sindicalismo, aprovechando todas las oportunidades, además en todos los medios. Los únicos análisis críticos que se han hecho en España son los míos.

Me da que voy a volver a presentar mi libro Por el sindicalismo, abogado, desde Euskadi a Canarias aquí y en Las Palmas.   ¡Qué lectores tengo, no lo entiendo, la verdad!

jueves, enero 22, 2015

Baño de amigos

Nunca he creído en las  ficciones solidarias, en los gestos corporativos, en esas penosas liturgias sin fibra de valor alguno, como es  la repetición de pequeños papeles autoasignados en la vida, unas firmas, unos piquetes,  palmadas.
Nunca me he sentido más querido por mis amigos que ahora. Yo que propendo a los  enemigos (tengo esa sicología), la verdad y lo pensaba el otro día, me he sentido de manera harto paradójica abrumado por las muestras de amistad. ¿Cómo es posible que los triunfadores más simpáticos, amables  digan que en el fondo solo tienen un puñado de amigos, cuando yo como poco tengo dos o tres?
Aunque siempre presuma de enemigos y de caer mal en bastante sectores, debo confesar  que siempre he tenido y he hecho amigos, y despierto simpatías. ¿Cómo? XY  le confesó a nuestra nueva inquilina, una amiga que tiene obras en su casa, que está conmigo porque soy muy divertido. Aunque mi ideal siempre ha sido ser gracioso, tipo murga de Cádiz, que son la monda. Como un histrión/vedette que mis amigos se lo gozaron el otro día en un circo improvisado. El gran espectáculo puede aparecer donde menos te lo esperas.  La persona más imitada (y carcajeada) con diferencia por todos. Casi como Chiquito de la Calzada. O Virgil.
Mi satisfacción no puede ser mayor por todo lo que me quieren, aunque eso de que me quieran me parece poco viril. Muy madre. Mis amigos están muy pendientes de mí. Nunca me he visto en una igual, ni parecida. Lo que hace que te preguntes  ¿quién soy o que he hecho yo?  Ha sido una experiencia muy curiosa, igual era autista.
Incluso gente no muy inmediata, se ha interesado y me ha mandado correos. Hasta en la profesión, donde nadie sabía nada, ahora se empieza a saber.
Hoy Kamenev, Oktav  y yo hemos estado bebiendo en el  hotel (Atlantic City), luego Kamenev y servidor  hemos proseguido por el Corte Inglés como si fuera de madrugada. Me da que no ha tenido buena tarde. Aunque habría  que llamarle Ulises, Aquiles o Héctor. Aunque a veces pienso que sea Lao-Tsé.

Lo tengo todo: el tornado de tantos y tan buenos amigos –tengo los mejores, sin duda- y el estímulo huracanado de la animadversión paciente y  la hostilidad denodada, o sea la creatividad. Eros.