jueves, julio 28, 2016

Entre Marruecos y Heidegger

Heidgger y Elfride
Hoy me ha comentado mi hermano que no pensaba que Marruecos fuera tan interesante. Lo ha dicho por mi columna del periódico sobre ese gran país. Lo que quiere decir que ha logrado realizar la intención con que lo había escrito. Escribo siempre con enorme intención.
En octubre vamos a ir a Marruecos, ayer le explicaba XY a MH (cuando vienen, anochecemos en el jardín) que alguien que dedica tanto interés a Marruecos y el Sáhara no puede no ir a esos lugares.
Elfride, la pérfida  mujer de Heidegger, decidió, ya mayores, viajar a Grecia, que era a la vez un crucero por el Adriático, lo que le ofrecía bastante tiempo a Heidegger para inquietarse. Si para alguien representaba lo máximo Grecia era para Heidegger. La filosofía era griega porque es el único idioma con el que se alcanza la filosofía. "La lengua es la  morada del ser".  La estructura del idioma griego  se abre,  trae a presencia  la única pregunta que cabe: la del “ser del ente”, escuchar la llamada del ser, y la inmersión en las cosas mismas. Heidegger tenía miedo a que le decepcionara lo más grandioso de su propia existencia. Pero Grecia no le decepcionó.
 Estoy enganchado y no sé por qué, a Marruecos/Sáhara. Lo que conozco me ha encantado. En un comienzo fue la tontez, ignorancia y comunión de los hispanos prosaharauis lo que me motivó, a la contra por supuesto. Al Sáhara en sí  la verdad no me apetece mucho ir, prefiero Mauritania o Malí. Lo que verdaderamente me atrae es Marruecos  (el históricamente sedentario), que al parecer si  no es de asuntos  económicos y  turísticos, no gusta  que se hable bien. En el periódico ya me tuvieron que replicar.
Hablé ayer con mi amigo Manolo de Las Palmas, quería darle  una noticia y hablar con él  después de mucho tiempo. Nos veremos el sábado en la recepción del Consulado de Marruecos en el Hotel Santa Catalina, ¡que placer  también el marco!
Sigue con su tesis doctoral sobre el Sáhara, que será el gran opus magnum. 1.000 páginas y me mandó un artículo reciente en el periódico sobre el Polisario. Muchísimas ganas de verle y estar con él.
En relación al último trabajo  del libro coral   “Sáhara 40 años después” – del frente académico de los  propolisario-  también pensó que el comentario de reinterprete de la historia del Sáhara desde el punto de vista promarroquí era por mí claramente. Me alegró que pensara igual que yo, además alude a que lo hago militantemente.
Tengo una ilusión enorme, lo  que ya es raro en mí, de ir a la recepción, saludar al cónsul y estar allí. De paso en Las Palmas. .



domingo, julio 24, 2016

El rigor del juego

Ni los mensajes más cortos soy capaz de entenderlos, los leo siempre como si quisiera no leerlos o me dieran miedo (anónimo o así, tampoco, como los  he recibido, me ponen), si tienen más de tres líneas el problema suele ser otro: la falta  de concentración. Por lo que siempre al cabo de horas o días vuelvo a los correos para ver que decían realmente que es cuando por fin me entero. Bueno alguna vez he conseguido descifrar a la tercera lectura, cuando me acordaba  haber recibido un email y haberlo  leído sin leerlo.
Hammond, acabo de releer el correo que me has mandado hace varias horas. En los últimos tiempos ha habido cosas que reconociendo que me molestaban poco o algo, les daba la repercusión de las muy molestas, y era consciente de ese giro subjetivo, será que prefiero las cuchilladas – sé más contenido, no te pongas tan  encomiable y de paso  lo  extiendas dando jabón por  darlo.  Te podía precisar algún punto, que también se me había pasado (encima contesto sin leer debidamente) pero no, sigue conforme al péndulo de  buenista a buenista. ¿Cómo podéis ser tantos?
A mí se me insulta, escupe o agrede pero que no me vengan con pautas edificantes o  bordados  de encomio, ni propios ni  exhortados. Están descalificadis en el emisor desde el instante de comienzo de la emisión. Como es imposible que algo pueda servir para algo, clamar en el desierto, qué mucho ojo con el buenismo, por toda la cursilería que le lastra, aunque igual lo pudiera hacer más susceptible de ser replanteado, por sonrojo,   y es mejor. El buenismo no es nada porque no vale nada, no te das cuenta que no tiene ninguna gracia salir a defender a la humanidad.  Qué buscas palmaditas en el cogote. Por favor, a mí no me tomes en serio, es muy molesto, no es mi punto. Estoy en la vida a mi estilo.
Otra cosa y aquí amplío el círculo. Yo no tengo disputas con los de dentro, tengo bastante con los de fuera. ¿Por qué ha de ser mejor no tener enemigos de clase?, que también lo dices. Tú te lo pierdes, esto  es en serio. Es más  saludable,  sí  hombre  sí, pruébalo.   Sigo: en la segunda quincena de agosto, mi hermano y yo a Bilbao, días antes de viajar a Málaga. Cerrado. Volveré a mi perfil bajo (¿seré capaz?), que no cunda el pánico. Cuando era jovencito  y estaba vendido a mi  cuadrilla, había  que jugar al mus  después de comer,  en  verano.  Y eran partidas y más partidas,  a mí me aburría el juego,  el plan, que fuera gente a  la que le gustara eso,  mis amigos me dejaban de gustar. Entonces   empezaba a meter órdagos, mientras los demás acumulaban  jugadas,  sacaban piedras y amarrecos, sopesaban  jugadas, intuían  cartas,  interpretaban  señas. Y como perder   era mucho más innovador que ganar,  pues mejor. Con el órdago ponías fin al juego. Siento  los efectos  colaterales, pero  el juego es  sagrado.
Hermano, este me ha salido más críptico que el anterior, hasta yo mismo  me doy  cuenta. Mañana me lo confirmas


sábado, julio 23, 2016

Tucson Arizona, el bohemio literario

Hay un tipo de persona a las que la vida les ofrece un ramillete  de oportunidades y dones, incluso contrarios y encontrados. Solo unos elegidos  son capaces de alcanzar la coincidentia oppositorum. Otros carecimos de recursos psicológicos, existenciales, morales y aptitudes para habernos  decantado por una sola cosa que no nos ocasionara excesivo dolor y rechazo. A la vez que no éramos capaces de barruntar siquiera  lo que nos podía atraer más que otras cosas. Fue exactamente mi caso. Esto quedó fuera. Lo único que me interesaba realmente fue la política. También sin encontrar acomodo. Limitadas así las cosas, el asunto  consistía en emboscarse en los límites de la ciudad, en los  jardines suburbiales, tratando de fijarse en unos estándares mínimos que copiar, lo más soportable en principio. Aunque teniendo siempre presente y ya experimentada la búsqueda insaciable de la  derrota, la complacencia íntima autopunitiva, el progreso en los eslabones secretos  de la cadena del perdedor, la atracción por la caída, el vacío,  la transvaluación de todos los valores (Nietzsche), el sabor dulce y amargo de la autodestrucción, tendencias  y propensiones que tienen su lado sumamente indecoroso y que les resta mérito y los invalida, que son la autocompasión y la queja. Esta sombra maculante es la que seguramente con el tiempo evitó dejó las cosas en tentativas bastante infames. Tucson lo sabe muy bien, porque es un bohemio literarios fruidor de perdedores, canallas, malditos y autodestructivos. Con razón en los triunfadores no hay atisbo de poesía, tampoco es posible el arrebato estético, son seres incompletos, sin concavidades y vaciados, solo convexos y metalizados.




¿Cómo son los abogados  de la calle Serrano?, pues como Repsol. El abogado junco, estilizado, bronceado, pura energía y resolución, impecablemente vestido sabedor de que la elegancia con poso siempre  es sobria, y siempre es medida y oportunidad. El patrón del clasicismo.Sin embargo Repsol con su Tucson coche se perfecciona. Es un coche de altísima gama y precio, bicolor, techo negro. Es importante el matiz por su simbolismo. Los negocios reclaman siempre la nota deportiva e informal, la bifurcación a  la naturaleza y el deporte.
Pero como principiábamos, este abogado estilo Repsol se balanceó  tras unas pocas borracheras de cierto relieve, entre seguir la orientación Repsol  o rendirse a Tucson Arizona que cantaban los Beatles. Optó por lo que había menos papeletas, con todo en principio en contra, pero sabía lo que se traía entre manos. Es la opción más respetable para mí que conozco. El pudo ser otras cosas, tenía más aptitudes y dotes. Hubiera podido ser escritor, compositor, crítico musical tipo Manrique, director y  promotor de revistas y cosas así. Es un hombre de la cultura, hace 100 años hubiera sido un abogado ateneísta, de una sola obra literaria, como los grandes. Después de escritor ágrafo es el mayor rango. 
De copas Repsol (abogado Repsol) se hace Tucson. Le puedes hacer cualquier pregunta a la que no puede darse una respuesta cabal, o comentarios con poco sentido, y él te sigue la corriente  como  si fueras un demente. Si le dices   que sus amigos son unos pijos, él no te lo matiza, da por bueno, incluso sólidos tus juicios; si le dices que sus seguidores, a los que pastorea como Heidegger al ser, porque se ha constituido en su maestro, son gente fundamentalmente balbuciente, ni te contesta. Estos son tipo clase media bien vestida que ha consumido cultura, la que menos esfuerzo  exige y a los que la comandante formó y constituyó en el patio de armas.  Uno de ellos solía decir por una fiesta próxima “la vamos a armar”,  como si fuera el no va más de la diversión. Luego son alicaídos, despresurizados, vitalmente  vegetarianos y abstemios que odian la carne roja.
Le dices por estos hooligans de seminario  que son untuosos y te vuelve  a seguir la corriente. Salvo que comparta en parte  la diagnosis porque es científica.
El me valora mucho, porque sabe que en Baltimore o en Heroica Nogales consumaría una propuesta en su día  desechada. Y que a él como gran lector le interesa.



miércoles, julio 20, 2016

El odioso Atroz

Hoy tenía que bajar, ver a F/felisián y luego ir al banco. Pensaba aprovechar para introducirme en esa experiencia kafkiana límite que es El Castillo/El Proceso, que es una experiencia novedosa que nunca antes la había vivido  (la mayoría de la gente no la vive ni en 100 años) –crees que solo por edad has vivido casi todo: pues es mentira-, viene a ser por otro lado como penetrar  en la parte vieja de San Sebastián en los años 80, algo para personas muy  templadas y con tendencias migratorias de fuga. No me animaba  ningún propósito kafkiano, no estoy tan perturbado, sino visitar a una amiga del Castillo, para tomarme unas cervezas y su palabra hace pocos meses, y abordar el tema vacaciones, hijos (del mío podría hablar bastante) y de las cosas  de la vida  básicamente, yo tengo mi calendario de vacaciones. Fuengirola
Se lo cuento a mi hermano y dice de venir. A las 12,20 estoy en el Santander frente al TEA,  a las 12,45 le llamó a mi hermano: "Llevo casi media hora y he avanzado unos 40 centímetros que además son falsos porque hay tres personas más mayores que yo sentadas, que si se levantaran en realidad retrocedería casi hasta la puerta. No hay Zona Kafka previa  sino directamente Termini pasadas las 1,30". A  las 1,40 de llamo, ¿ya estás?- como supongo no está sino como también imagino, llegando. 
"Mira, si quieres que tomemos unas cervezas, tengo a 8 todavía por delante, vente para el mercado y nos las tomamos en las proximidades. 
-¿Dónde?
- Donde antes, en el Santander del mercado, ¿no me has oído? sigo en la cola  y prácticamente ni me he movido.
-          ¿De qué mercado?
-En el mercado de Santa Cruz de Tenerife, no hay que ir a ningún pueblo o a  otra ciudad.
-¿En la  Recova   o en cuál?- como llevo más de una hora sin participar de ningún comentario  de  la fila, me contengo. Les vengo sonriendo como si  fuera extranjero cuando se dirigen a mí, pero no digo ni pío.
-- No te preocupes, era en el mercado, pero con estás dificultades tan  previas o preliminares  de tanto GPS, denominaciones y planimetría, no podemos dedicar un monográfico a  averiguar cuál puede ser el mercado de Santa Cruz con su correspondiente Santander,  o sea que adiós-, y le cuelgo al odioso Atroz.
Pasadas las  2 estaba tomando cervezas cerca del Corte Inglés viendo el telediario. He estado a punto de intervenir brutalmente por las cosas que  decían los dos del bar. Iba  a ser una entrada que no olvidarían en unos días.
Le pregunto a XY ¿y en octubre a Marruecos, no? Yo no puedo, trabajo, vete tú, me dice. Creo que es el momento, nunca me he hallado en trances más insólitos. Me había hecho viejo sin enterarme de nada singular. Un hombre  sin experiencias inéditas. Estoy como si tuviera 25, aunque  con cuerpo de mayor, eso es lo malo. ¿Ir solo?, sería como hacer auto-stop.


domingo, julio 17, 2016

Impaciencia

del ABC
Ya hemos hecho la reservación del hotel de las Palmas, el Parque, que nos ha dado habitación con vistas  al parque por ser clientes. Estoy impaciente por asistir a la  recepción del Consulado de Marruecos, debe ser porque  no paro de trabajar en el Sáhara y Marruecos. Meto un montón de horas  al día, por lo que es posible que lo termine este verano, creo que  sí.  Estoy muy contento por lo que descubro. Abordar el tema  desde donde no se ha hecho nunca, y de repente hacer frases o tener ideas y palabras acertadas me hace  feliz. Sospecho que voy a seguir siendo invitado a perpetuidad por el Consulado de Marruecos. Siguiendo al Niño he metido bibliografía, y le he dado un toque académico. Donde no creo que vaya a ganar amigos es en las universidades  canarias. Me dan importancia por omisión y por alusión. Que es mucho.   
Ayer a la mañana  mi hijo me comunicaba su salida de  Guinea a  -Frankfurt–  Washington. Me contó la semana pasada  cosas divertidas de su exchófer   (le llama el extorsionador) que le puso hace dos años el Ministerio y al que no obstante E. le daba propinas. Le  vio por la calle  y le paró,  si  no le  había traído  un móvil -"tiene uno mejor que el tuyo y el de Mamá juntos"-y por qué no le había avisado. Que él no llama, que le asignan coche, le contestó.
Cómo le escribió a Washington para que le comprara algo  "yo no te lo voy a pagar",  le dijo que “con cuentas bancarias  de 4 números -que le mandó- es imposible comprar algo, como entenderás”.
Se lo vuelve a encontrar otro día y le dice el extorsionador a E. “me tienes abandonado”. “No, a ti no, a quien tengo abandonada es a mi mujer”. Resulta que ahora  en el Banco Mundial  hay colombianos y  franceses que ya conocían a E por el extorsionador,  que le  pone de ejemplo. Pero ellos no ceden.
El  fin de semana tenía una fiesta  con colombianos.  Deben ser tipo  vascos: el Uno primordial.  Los conoció cuando estuvo en la  OEA en Washington, no conocía  aún Colombia y no eran paisas todavía, deben ser muy filogenéticos   Y para rubricar, ontogenéticos. Me habla  del español bien hablado de Guinea, los  modismos que utilizan por ejemplo:  harina de otro costal.
También  me escribe que hay una radio de esas de Internet muy selecta y escuchada de  muy   interesantes periodistas. Alguien propuso el tema del sindicalismo y mi hijo le habló a una de las responsables de mí, con la que tiene contacto. Le respondió al instante y le dijo que querían algunos  cambios. En septiembre  les recordará. Ahora el que me  puede ayudar es mi hijo, que  no vive en España.
Dice    el escritor Richard  Ford que no hay escritor que no se abochorne de algo que haya escrito. Richard Ford. Por eso no me atrevo con mis libros, salvo alguno. Ruinas del sindicalismo, que es el llamado a no abrirlo nunca, lo abro.
Hasta ayer no pensé en la presentación   de ese libro en la Económica  de la Laguna y que es con audiovisual, de lo que ni me había acordado.    Y me interesa, porque  hablaré  para el audiovisual. Ando con papeleos   que no acabo de hacer  (no empiezo). Me quejo y me dice XY esta mañana: tú estudiaste derecho y  fuiste abogado. Así, literal, de primeras. Se ve que no hay nada estancado.  Gracias por decir las cosas  tan bien –lo que es que te conozcan-, le  respondo y me he puesto a hacerlo.
Hay grandes diferencias entre escribir sobre el Sáhara, desde perspectivas radicalmente nuevas y sobre sindicalismo. Mientras  sobre el Sáhara me comen los libros, sobre sindicalismo no hay absolutamente nada que leer. Es lo antiintelctual, acrítico, escenificado y delirante, ramplón por excelencia. Te sirve de sobra lo que leíste, tu vida y lo  vivido. Dada la imposible mínima sintonía, la percepción y reflexiones propias no las tienen  ni uno solo de dentro, alrededores, peña vitalicia y posados que duran toda una vida, en una teatralidad como de combate y trinchera.
Espero ofrecer un audiovisual bueno, como el libro, es imposible que algo  de ese mundo (laboralismo  y sindicalismo) pueda quedar  para el futuro, pero si algo quedara sería lo único que de verdad ha tenido algo de interés (pero tan sólo comparativamente). Porque lo que correspondía era el desprecio y la distancia más gélida. No fue posible.