viernes, febrero 24, 2017

Lecturas, bibliotecas y micro organismos

 
Cuando fui a por el coche de XY con el mío, como no pude aparcar regresé  a casa, aparqué, cogí un taxi y traje el nuevo, paré en la gasolinera y fui a la panadería. Resultado: entre tanta llave, perdí la única  de mi coche. Fui el otro día al taller del barrio que está en el centro de mi teatro de operaciones: entre el Spar y la gasolinera para ver que hacía con mi coche. Sin llave es como si no lo tuvieras. Me ha llamado antes Juan Manuel el del taller, que ya tengo operario para que me abran el coche y lo pongan en marcha. En agradecimiento ya le he dicho que cuando logré disponer de él, iré a que me cambie el parabrisas que está roto. La policía me puede parar. Yo lo haría.
Le llamé a mi hermano para decirle que ya no podría descender al Downtown, ya que mi coche resulta totalmente inaccesible. Es un coche aparcado sin virtualidad ninguna, un coche decorativo. Que bajara andando como muchas veces, que ese no era problema para mí. Cierto.
Me regalaron el último de Juaristi, que ya lo tenía leído. Me apetecía mucho leer un libro de José Antonio, por el que cambiarlo. Me puede ilustrar para el libro que estoy escribiendo, que lo voy a acabar antes de ir a orillas del Pacífico americano.
Esta mañana he ido a la biblioteca del parque la Granja. He estado en el Fondo Pérez Minik. Le he dicho al director (me ha preguntado) que estaba escribiendo un libro, y todo facilidades, he estado viendo las cartas que le envió a Pérez Minik. Son muy personales, pero alguna tiene interés. El lunes iré a tomar notas, no hace falta fotocopiarlas.
Tras las loas (de alcurnia, como diría Rosita) recibidas por mi último libro del Sáhara  y la proximidad de la presenta me puse a leerlo ayer y no podía dejarlo, algo increíble, era el tono, el aliento con el que está escrito el libro, mucha determinación, seguridad, ritmo, cohesión, unidad. Una misma voz, lo escrito y el autor fundidos, soldados. Manolo V. creo que dijo entre otras cosas, divertido.  Pasadas las 9 y yo seguía, sin cerveza, leyendo.
He permutado Juaristi por José Antonio. Lo he hojeado mientras esperaba a mi hermano. Me atrae su intelectualismo, su vocación literaria y amigos pensadores y escritores. Los falangistas de primera hora fueron curiosos.
Hace poco escribía de camareros y guardacoches, que es la gente que me atrae. No lo puedo evitar, para cuando me doy cuenta ya estoy hablando con ellos. Son con los que hablo. El resto, me temo, es de mi total desinterés. Ahora Los Reunidos es una suerte de fiesta gracias al personal. La estrella es una sevillana nueva: Jelén. Será Hellen, le digo, no, JJJelén que me lo pusieron unos amigos de la Línea de la Concepción. Hoy estaba el limeño Edson, casi licenciado en periodismo y buen lector. Me dice que su mujer, la bellísima Leslie, ya le contó que no la había reconocido por el corte del pelo.  Jelén -el otro día hizo 27 años- es un junco de inspiración, muy ocurrente, rápida y divertida en grado sumo. Me hace reír mucho, y yo a ella (nos hemos tomado el pulso); mi hermano, emisor de destellos a veces de oro; luego está la otra sevillana, la medio argentina Sofía, la medio brasileña Aline,  de cerca de donde es Gisele Bündchen. A decir verdad, no me odian. La  pena es que no se pueden sentar con nosotros. Es como para quedar.


miércoles, febrero 22, 2017

Magnífico reconocimiento

A la mañana había mandado a la Económica el nombre del libro, foto portada y demás para las invitaciones de la próxima  presentación, y como  ocurre siempre con estas cosas, la inevitable pereza de volver a leer el libro y  hablar de un tema pasado para mí, ahora que  estoy plenamente dedicado al autor canario. 
Si la semana pasada fue Rosita la que me llamó para felicitarme por mi artículo, ayer fue XY. Justo de heteropatriarcado hablamos el lunes a la noche en Los Reunidos –había toque de queda: ni rastro del terror murguero-. Les remití a mi artículo a punto de salir. No es un concepto científico como se pretende hacerlo pasar, sino ideológico, más bien de agitación  burda de penosos ignaros necios.
A media mañana me llamó un eminente profesor de la Universidad de Las Palmas, reconocido intelectual y figura  histórica de los socialistas de Gran Canaria, compañero del antiguo director de La Provincia que me presentó mi primer libro del Sáhara. Me ha felicitado por mi último  libro “El Sáhara, cambio de paradigma”  que se lo pasó nuestro amigo el cónsul de Marruecos,  que no está en las librerías de Las Palmas. Ya estará. Que es el mejor de los tres siendo los otros buenos, pero este es el de madurez y plenamente logrado, y algo que me ha alegrado particularmente: ha alabado también cómo está escrito. A mí me gusta la forma, escribir como escritor. Se lo he agradecido mucho, nos caemos muy bien. Le he dicho que estoy pendiente de la Económica de Las Palmas y que nos veremos. Me ha comentado que quiere publicar  sobre el Sáhara y que me va a mandar cosas suyas sobre el tema para que las lea. Ahora resulta que yo soy el catedrático.
Le he buscado en google para precisar sus datos y he entrado en la página de la Universidad de Las Palmas. Economista, sociología, cargos y master en la Universidad de San Diego, justo otra vez después de que el lunes nos dijera Fer que ha buscado hotel allí, en Chula Vista: por el nombre. Belén confirmó que es zona guay.  
Hace un momento he llamado a mi amigo Manolo V., que está realizando el megadoctorado sobre el Sáhara, y que  me presentará en Las Palmas. Que a un amigo suyo de Rabat, hispanista, le ha encantado el libro. A lo que él se ha sumado también.
Le llamé a XY para contárselo y le dije, por lo que se ve los relevantes tienen la misma idea de mí que la que yo tengo: la  convicción de que hago cosas interesantes de verdad, siempre novedosas. Últimamente he pensado que  de que no haya respuesta, salvo estas tan compensatorias --por ejemplo en sindicalismo, cuyo tema me repugna, otra cosa es el valor de lo escrito- por parte de la gente, que  no entre en lo que escribo debe ser buena señal, igual voy demasiado lejos  tras haberme adentrado por  caminos nunca antes hollados; lo que es así, dicho sea de paso.



domingo, febrero 19, 2017

Editaré a un autor fundamental (y Barcelona)

Debió haberlo hecho la Universidad hace tiempo pero no lo ha hecho. Avanzado mi libro sobre el autor (siempre omitido) mucho más de lo previsto, voy a editar lo que publicó. Sería el corolario al libro. Su estudio crítico y después su obra. O lo hago yo o no se va a hacer. Los grandes hombres de letras canarios  lo respetan mucho. Tiene un punto débil, que hizo ensayo del pensamiento, no ensayo de la subjetividad sobre temas literarios o artísticos en los que todo vale, cualquier vuelo y filigrana están permitidos y cuelan. Este autor tan prestigioso y galardonado, tiene otro baldón: no fue políticamente correcto, y eso que hizo tanto por la cultura canaria. A mi ilusión por el libro se ha unido la ilusión de su continuidad, editando su obra. Podré obtener la mayoría de ella.
El autor a medida que le conozco más me gusta. Amigos míos le conocieron personalmente. Cuando se jubiló regresó a Tenerife, vivía en el Toscal y es posible que me lo tropezara.
Ayer estaba con mi carro acercándome a la caja de Mercadona, cuando recibo una llamada. Era Fer. Me informa  que ya tenemos hotel en San Diego y Las Vegas. Éste muy bueno, incluso me dice el nombre, cuando de Las Vegas no conozco  ningún hotel, me da igual y solo quiero echar una ojeada el ambiente. Ver, mirar, observar, deleitarme…estar en los EE.UU. Me atrae más ver la ciudad emerger en el desierto de Nevada como un platillo intra terráqueo que se asomara a la superficie de la Tierra, para perturbarla con la máxima celebración del hedonismo dirigido. Algo que siguen auténticas mayorías, que sin programa riguroso se pierden.
Hace muchos años supe del inexorable declive de Cataluña, adiviné que sería irreversible. No defraudan, llevan años saliendo  cientos de miles de personas a  la calle a la mínima, nunca por necesidades perentorias, materiales sino por grandes ideales. Colectivos. Procesionan por estados  emocionales, por sugestiones colectivas que ritualizan como liturgias. Lo único que no cuadra es que aún no les haya salido el conductor, el caudillo que esperan. Está ya la creación del caudillo pero falta éste, le esperan. A ver si la función crea el órgano. Las mentiras son escandalosas, pero  las masas cuentan con su número y su fuerza. Erigen fronteras terminantes con los suyos, los de al lado de toda la vida o con los propios, y  van a acoger a muchos, a todos seguramente: ¿Los férvidos excluyentes  se han vuelto de verdad  incluyentes del verdadero Otro? De momento ni han cubierto su cupo de refugiados.
El franquismo podía ser peligroso y despreciable pero no era estúpido, como lo es el buenismo, ese infantilismo de quienes   creen que la vida ha de ser muy deferente con ellos, impidiendo  crearles incomodidades o sinsabores. O fotos feas.  No lo toleran. Necesitan tener una vida y un mundo muy atentos con ellos. No hay nada que pensar, el impulso profundo tampoco son los refugiados, que bastante les importan. Cómo  se les  ha  podido olvidar poner 10 euros cada manifestante. Les hubieran venido muy bien, pero no va de eso.


viernes, febrero 17, 2017

Hoy en el downtown

Hoy he bajado al Downtownm había quedado con mi hermano en el bar horrible (te sirven otra cerveza y no recogen la botella anterior, entre otras infamias). Teníamos el sol fuera pero penetraba creando una amable  gradación de penumbras. Esto se me ocurre ahora que lo escribo, cuando estaba allí me mantenía con un mínimo de sensualidad, tipo nuestra gata Sarita entre el sol y la sombra, sobre todo porque hoy ya no llovía, pero sin adarme de lirismo.
Pensaba comprarme alguna guía de California, con Nevada y Arizona si hay, o del Far West, y se me ha olvidado porque  se me ha hecho tarde, y yo antepongo algunos goces al mercantilismo transaccional, por crear un pleonasmo y dar un poco colorido a la divagación. Cada vez soporto menos la comunicación convencional, cuando se presta tan bien a poder minarla cada dos o tres pasos que des. Aunque una guía de estas características es un anticipo de los goces por venir, exenta de toda contaminación comercial. Estoy, estamos realmente ilusionados con el viaje de los 5.000 kilómetros que nos esperan. Son medidas de epopeya. Al final, viejos como nosotros  (our own style), somos los que lo hacemos.
Tengo que ir a Bilbao, e iré. No sé si acompañado o no, ni cuándo. El 2 de marzo tengo presentación. Tampoco sé cuándo será la de Las Palmas. A primeros de marzo me han invitado a un cumpleaños en Cádiz. En los últimos tiempos he descubierto una nueva afición, ahora que escasean (mejor dicho  escaseaban) que es la de recorrer toda la península de mar a mar en tren. No creo que pueda con las fechas pero me gustaría, en cualquier caso iré a Cádiz muy pronto, antes del viaje USA.
Tendré que hablar del Sáhara y preparármelo un poco –confío que acudan los amigos de los saharauis argelinos, no los tadyakent, a pedirme autógrafos y acariciarme la espalda como una amante impaciente y ansiosa. Esta vez tienen más motivos que nunca para venir con sus bates de beisbol.
En realidad estoy absolutamente enganchado al autor sobre el que estoy escribiendo. Le he encontrado su contrapunto en el más célebre movimiento estético y literario de Canarias. A través de él, haré una relectura de toda aquella época y gente. Establezco una dialéctica con la que no contaba y me sitúo en el territorio que me interesa. A ver si aparezco en Berkeley. Si el del El ensayo apareció   en Stanford, podría volverme a ocurrir. Me gustaría que pudiera poner en el libro: se acabó de escribir en el desierto de Arizona.


miércoles, febrero 15, 2017

5.000 kilómetros nos esperan


SFMOMA
El lunes en los Reunidos nos trajo Fer muy  avanzada la programación del viaje. Había fijado los días y lugares donde dormiremos, la mitad debemos improvisar a expensas del cansancio, necesidad de “repostar” y curiosear. Determinada definitivamente pues la ruta con un Dodge tamaño norteamericano. Los Ángeles,  San Diego y en paralelo y pegados al muro, tras dejar atrás California entraremos en Arizona, hasta Yuma, motel por los alrededores, de allí a Tucson 4 días cerca de la Universidad de Arizona y del tranvía. Según Espy hay un bar de viejos beodos muy animados y farwestianos, que  nos harán  sitio. Bajaremos a los mexican de Heroica Nogales.  Me sobreexcita extraordinariamente poder escuchar y hablar con mexicans. Mi hijo estando una vez con S en un bar  en DF y hablando con un barman mexican, se acordó de mí y le dijo a ella que  yo jamás me hubiera marchado de aquel bar por no abandonar la conversa con sus modismos y entonación. Es el español que adoro. Subida para las Vegas (Nevada, tercer Estado), habrá que parar por Phoenix y de allí a esa ciudad electrificada e insomne que emerge en medio del desierto como un submarino termo nuclear y navideño. Solo una noche, que es más que suficiente, en el hotel te dan dinero para el casino. De las Vegas, 1.300 km para llegar a San Francisco. Haremos escala en el parque Yosemite o en las estribaciones de Sierra Nevada. Me acaba de llamar Fer, ha encontrado un hotel en San Francisco, en la misma península, pegado al Museo de Arte Moderno (en la foto) y espero que cerca de Haight Ashbury, el enclave mítico of my generation. El lunes nos dijo de quedarnos en Berkeley, donde la mítica universidad, y donde estalló inflamable la contracultura americana.
Mi pasado ha quedado reverdecido gracias al viaje. Una vez haciendo autostop en Alemania con uno de Los Ángeles, gracias al cual fuimos un trecho en un camión del ejército norteamericano, le hablé con tanto entusiasmo de San Francisco, que me preguntó si lo conocía. Tuve tres influencias esenciales o líneas de interés en mi juventud. A saber: el marxismo, el nacionalismo revolucionario y la contracultura americana. Supuso mucho, porque carecía de todo proyecto personal.
De San Francisco por la costa del Pacífico a Los Ángeles otra vez; deberíamos ir oyendo a los Beach boys y coger unas olas surfing in USA.     Los niños vendrán a Tucson o a L.A.